antes que nada agradezco a Juan, por sus fotos por que siempre se las afano jejejeje......
El hombre humilde
En el medio de la destrucción,
En el ojo, del dolor,
En las esquinas, de la violencia,
En la discordia,
No pienses, que todo está perdido,
Mientras el amor, sea un faro en tu corazón.
En el ojo, del dolor,
En las esquinas, de la violencia,
En la discordia,
No pienses, que todo está perdido,
Mientras el amor, sea un faro en tu corazón.
El rencor se contagia, como una enfermedad.
¡La indiferencia, quema tu alma!.
Sentís el llanto ahogado, de los que no pueden defenderse.
El huracán de las palabras, te golpea.
¡La indiferencia, quema tu alma!.
Sentís el llanto ahogado, de los que no pueden defenderse.
El huracán de las palabras, te golpea.
Pero en cada latido, hay algo que sigue intacto,
Es la esperanza, que te llama.
Un hombre te sonríe, ¿por qué?,
Te contesta: ¡¡¡Gracias por mirarme!!!.
El amanecer, destella en tus ojos.
Es la esperanza, que te llama.
Un hombre te sonríe, ¿por qué?,
Te contesta: ¡¡¡Gracias por mirarme!!!.
El amanecer, destella en tus ojos.
Te cantaba, al mover sus manos,
Llévate esté abrazo, para cuando te sientas sola,
Acepta que te dé está cruz, para recordarme,
¡No me tengas, por mi aspecto,
te cambio mi flor, por tu tristeza!.
Llévate esté abrazo, para cuando te sientas sola,
Acepta que te dé está cruz, para recordarme,
¡No me tengas, por mi aspecto,
te cambio mi flor, por tu tristeza!.
Seguiste de largo, con chispas fosforescentes en tu ser.
La sombra de la alegría, te acompañaba a cada paso.
En los días de fatiga, los taladros de la ciudad te ciegan.
La injusticia, te sorprende,
La lluvia venenosa, no te da tregua,
Mientras observas, como se vende la traición.
La sombra de la alegría, te acompañaba a cada paso.
En los días de fatiga, los taladros de la ciudad te ciegan.
La injusticia, te sorprende,
La lluvia venenosa, no te da tregua,
Mientras observas, como se vende la traición.
En lo hondo, de un día gris,
Reconoces una voz familiar,
Allí estaba aquel hombre, dándole pan a unos niños,
Transformaba sus rostros, taciturnos en luminosos.
Reconoces una voz familiar,
Allí estaba aquel hombre, dándole pan a unos niños,
Transformaba sus rostros, taciturnos en luminosos.
Tus ojos se alinearon, con los de él,
Te señaló el cielo, lleno de nubes,
Se formó un corazón, en un segundo.
Comenzó a precipitar, pero no te movías.
Nació un arco iris, que té colmo de paz.
Te señaló el cielo, lleno de nubes,
Se formó un corazón, en un segundo.
Comenzó a precipitar, pero no te movías.
Nació un arco iris, que té colmo de paz.
Saliste corriendo, como una niña hacía él.
Acompañando a los demás, a su lado,
¡Cómo me encanta verte reír!....
Acompañando a los demás, a su lado,
¡Cómo me encanta verte reír!....
no sé cuál es tu nombre,
ni tu dirección, todos te llaman la loca,
yo te renombre, la sonrisa hecha mujer.......
( El escritor de las 3 de la matina)ni tu dirección, todos te llaman la loca,
yo te renombre, la sonrisa hecha mujer.......
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